
Cuando pensamos en Blancanieves y los siete enanitos (1937), lo primero que nos viene a la mente suele ser su dulzura, sus personajes y su innovador uso del color y la animación. Sin embargo, lo que muchos no saben es que la primera película animada de Walt Disney tomó inspiración en algunos de los clásicos del cine de terror para elaborar la película. ¿No lo crees? A continuación te contamos.
Un vínculo inesperado con el terror

A pesar de estar dirigida a un público familiar, Blancanieves y los siete enanitos no está exenta de momentos oscuros. La secuencia en la que Blancanieves huye aterrorizada por el bosque, con árboles cuyos brazos parecen atraparla, es un claro ejemplo de la estética distorsionada del expresionismo alemán. Esta escena recuerda a los decorados retorcidos de El gabinete del Dr. Caligari, donde las sombras exageradas y las formas inclinadas dan una sensación de inquietud.
Pero quizás la referencia más evidente al cine de terror se encuentra en la transformación de la Reina Malvada en la anciana bruja. La forma en que el rostro de la villana se deforma con luces y sombras recuerda a la cinematografía de Nosferatu, el clásico vampírico de F.W. Murnau. Además, la imagen de la Reina sujetando la manzana envenenada bajo la luz de la tormenta es un guiño a la silueta de Nosferatu en la escena donde se proyecta su sombra en la pared.

Marc Davis, uno de los legendarios animadores de Disney, confirmó en una entrevista en 1975 que el equipo de Blancanieves tomó inspiración de películas como Nosferatu y El gabinete del Dr. Caligari para diseñar las sombras y la atmósfera de ciertas escenas. Esta influencia no solo sirvió para hacer más dramática la historia, sino que también ayudó a consolidar la película como un hito cinematográfico que iba más allá de la animación infantil convencional.
Un antes y un después para Disney

El uso de elementos del cine de terror en Blancanieves marcó un precedente dentro de la animación, y demostró que las historias para niños podían tener momentos de oscuridad sin perder su esencia.
A lo largo de los años, Disney ha seguido replicando este modelo e incorporando referencias visuales del cine de terror en varias de sus producciones, desde La bella durmiente (1959) hasta El jorobado de Notre Dame (1996). Ahora, con el live-action de Blancanieves recién estrenado, el tema vuelve a estar en el centro de la conversación.
Suene creepy o no, lo que no podemos negar es que, hace casi un siglo, Disney mezcló estilos y géneros aparentemente opuestos para crear un clásico que sigue cautivando a generaciones de espectadores. ¿Qué opinas tú? ¿Te habías dado cuenta de este detalle?