
Mario Espitia es un rostro familiar en la televisión colombiana. Con una trayectoria que incluye producciones como Oye Bonita, Chepe Fortuna y Rafael Orozco, el ídolo, el actor barranquillero ha sabido moverse entre la actuación y la presentación, logrando mantenerse vigente en la industria del entretenimiento. Sin embargo, como él mismo ha contado, no todo ha sido fácil en su carrera, y en una entrevista reveló una razón bastante inusual por la que casi pierde un papel.
Durante su participación en el pódcast Ajá Hey, Espitia habló sobre su experiencia en la telenovela Leandro Díaz, una producción biográfica que narra la vida del legendario compositor vallenato del mismo nombre. En la serie, el protagonista fue interpretado por Silvestre Dangond, quien asumió el reto de darle vida a un personaje ciego en lo que fue su debut actoral. Espitia, por su parte, interpretó al hermano mayor del artista.
Belleza vs. Talento

El acto destacó el esfuerzo de Dangond, asegurando que fue una experiencia positiva compartir set con él. “Silvestre es un artista muy completo y puso toda la disposición para actuar bien a pesar de que era su primera vez”, comentó Espitia. Pero más allá de su experiencia en el rodaje, lo que más llamó la atención fue la historia que contó sobre su proceso de casting.
Resulta que Espitia estuvo a punto de quedarse sin el papel por una razón que no tiene nada que ver con talento o experiencia: su apariencia. “A veces consigo papeles así, pero estoy cansado de que en los ensayos me miren pensando si puedo lograr los personajes o no”, dijo el actor. Luego explicó que, en el caso de Leandro Díaz, el problema era que lo veían “demasiado bonito” para el personaje.

“Es más fácil poner feo que poner bonito”, comentó entre risas. Sin embargo, en su caso, la producción lo sometió a una serie de cambios para modificar su apariencia y hacerlo encajar mejor en el papel. “Me volvieron mierda y cuando llegué a la foto me dijeron en producción: ‘se ve muy feo’. Eché, ¿y entonces?”, relató Espitia.
El actor explicó que este tipo de situaciones no son nuevas para él y que, aunque entiende que las decisiones de casting dependen de muchos factores, a veces puede ser frustrante. “Déjenme trabajar”, dijo en tono de broma, dejando claro que, más allá de su imagen, lo que realmente le importa es demostrar su capacidad actoral.
Las apariencias engañan

Con anécdotas como esta, Espitia deja ver una realidad poco hablada dentro de la industria: los estereotipos sobre la apariencia de los actores pueden jugar tanto a favor como en contra. Afortunadamente, en este caso, logró quedarse con el papel.
Mientras sigue sumando proyectos a su carrera, el actor continúa creciendo también en redes sociales, donde se ha hecho popular por sus sketches en los que combina humor y actuación. Pero sin duda, su capacidad para reírse de sí mismo y tomarse con madurez las situaciones del medio, es una habilidad que lo ha llevado al lugar donde está hoy. ¿Qué opinas de esto? ¿Conocías esta historia?