
Denis Villeneuve, uno de los cineastas más influyentes de la actualidad, ha demostrado a lo largo de su carrera un gran conocimiento cinematográfico. Su pasión por el cine lo llevó a analizar cientos de escenas, estudiar teatro y volver a la universidad antes de consolidarse como director de éxitos como Duna (2021) y La llegada (2016). Recientemente, en un episodio de The Criterion Closet, espacio donde cineastas comparten sus películas favoritas, Villeneuve reveló cuál considera la mejor película de guerra de la historia: Che (2008), de Steven Soderbergh.
Para el director canadiense, la cinta protagonizada por Benicio del Toro es "una obra maestra subvalorada" que retrata con gran profundidad el liderazgo y la lucha revolucionaria de Ernesto "Che" Guevara. "La investigación detrás de la película es fascinante, y amo completamente la dirección de Soderbergh. Es, sin duda, mi película favorita de su filmografía", afirmó Villeneuve.

El filme, dividido en dos partes, narra la participación de Guevara en la Revolución Cubana y su posterior intento fallido de replicar el movimiento en Bolivia. Con una duración total de 267 minutos, Che fue proyectada en su versión completa en el Festival de Cannes de 2008, donde generó opiniones divididas. A pesar de contar con una dirección meticulosa y una interpretación destacada de Del Toro, la película tuvo un tibio recibimiento por parte de la crítica, obteniendo un 68% de aprobación en su primera parte y un 79% en la segunda, según Rotten Tomatoes.
El mayor desafío de Che no fue la recepción crítica, sino su rendimiento en taquilla. Con un presupuesto de 58 millones de dólares, el filme solo recaudó 40,9 millones a nivel mundial. La fuerte presencia del español en el diálogo disuadió a inversionistas estadounidenses de financiar el proyecto, lo que también dificultó su distribución en ese país. Sin embargo, en España logró un considerable éxito, recaudando 9,7 millones de dólares.

A pesar de su bajo impacto comercial, la reivindicación de Villeneuve podría darle una nueva vida al filme, que sigue siendo un testimonio cinematográfico sobre la guerra, el idealismo y el sacrificio. Su opinión podría incentivar a una nueva generación de cinéfilos a redescubrir esta obra de Soderbergh, que, según el director de Duna, merece un lugar en el panteón de las grandes películas bélicas.