
Durante la guerra contra Madara y Tobi, Sasuke Uchiha experimenta un cambio significativo en sus metas y perspectivas después de conocer la historia detrás de la fundación de Konoha. A pesar de que en un principio su motivación era la venganza por la destrucción de su clan, la revelación de los ideales originales de Konoha impacta profundamente en Sasuke.
Durante una conversación con Hashirama Senju, uno de los fundadores de Konoha, Sasuke aprende acerca de los nobles objetivos que originalmente guiaron la creación de la aldea. La visión de Hashirama y la relación con Madara Uchiha ofrecen a Sasuke una nueva perspectiva sobre la verdadera esencia de Konoha.

Aún después de todo lo que hizo y dijo, Sasuke transforma radicalmente su forma de pensar. Pasa, entonces, de querer vengarse a cualquier costo, a desear una reforma total en el mundo de los ninjas, reconociendo que la corrupción ha permeado el mundo shinobi y aspira a restaurar los ideales originales de paz y cooperación entre los clanes.

Cuando Sasuke se suma a la lucha contra Madara, junto a Naruto y Sakura, sus palabras sorprenden a todos. De repente, quiere convertirse en Hokage, pero a diferencia de Naruto, él quiere hacerlo porque siente que así puede lograr la paz que tanto anhela para su clan y la consciencia de su hermano, Itachi.
En aquel momento, el único que lo toma en serio es, justamente, Naruto, aceptándolo como el regreso de su amigo a la cordura. Sin embargo, nuestro impredescible ninja sabe bien que no renunciará a su sueño y, como siempre, usará a Sasuke como impulso para hacerse más fuerte y admirable. Naruto sabe que nació para convertirse en Hokage.